Leía ayer un artículo en el que un chico describía lo atractivas que son las mujeres que leen y las mujeres que duermen. Era curioso, me gustó.
Cuando acabé, me puse a pensar en qué es lo que me resulta atractivo a mí de los hombres.
Siempre me he fijado en las personas que leen en sitios públicos (autobuses, bancos, trenes…) y si encima están de pie en algo que se mueve, todavía me llaman más la atención. Son capaces de viajar en tiempo y espacio, desconectar de la realidad, mientras la aceleración intenta hacerles saber dónde están. Busco su mirada y si no la encuentro aún me interesan más. Intento adivinar el título del libro que leen, y finalmente me imagino su vida.
Me atraen, me encantan, de igual modo que la gente que camina despistada y despeinada, y los chicos con barba de 4 días que no han pasado por delante de un espejo, y quienes recorren el mundo con una mochila; pero me gustan de la misma manera que lo hacen las mujeres con paraguas de colores chillones, o los hombres mayores con gabardina y pipa, o las personas que trabajan en puestos de flores. Me gustan para mirarles, para cruzarme con ellos por la calle, para regalarles una sonrisa, para tomar notas en un cuaderno sobre ellos. Me gustan de modo asexual.
Lo que me enamora de un hombre es su forma de hablar. El tono, aunque no es lo prioritario, debe ser grave. Pero lo fundamental es que hable con seguridad, de forma incluso prepotente, porque cree en unas ideas, que debo compartir, y las sabe defender. Argumenta, discute sin alterarse porque sabe que está en lo cierto. Debe combinar palabras de más de 4 sílabas, emplear sinónimos, saber decir “eso es una falacia”, intercalar figuras literarias cuando habla de amor. Y nadie puede conseguir hacerle perder el control en sus argumentos más que yo.
Yo creo que lo que es un héroe varía mucho según a quién preguntes. Estoy convencida de que mis héroes no coinciden con los tuyos, pero también son héroes.
He leído un artículo que habla de héroes, de redes sociales y de donaciones.
España lleva años yendo a la cabeza en donaciones de órganos, lo cual hace sonreír. Últimamente, aunque sigamos siendo líderes, las donaciones bajan, y esto podría parecer una mala noticia pero cuando lees que se debe a que ha disminuido el número de accidentes de tráfico y de muertes encefálicas, te hace ilusión.
En donaciones de sangre no ocupamos tan buen puesto, pero sí estamos entre los 10 primeros países. A mí siempre me ha llamado la atención la predisposición de la gente a donar sangre. Pensar que las personas regalan unos minutos, aguantan un leve dolor, se exponen a un mareo y también a un moratón, de forma completamente altruista, me gusta.
Parece que llevo 4 párrafos exponiendo ideas inconexas, pero es lo que me ha evocado el siguiente artículo:
Leo un artículo de opinión que me hace actualizar.
La situación en el país no está bien. Yo soy del grupo de privilegiados que lo puedo decir desde la comodidad absoluta y teniendo tranquilidad en mi entorno más cercano, pero no por ello estoy ciega ni soy sorda.
Elecciones, nuevo presidente, se espera una nueva política y resulta que sí, es nueva, pero si la anterior era mala esta es peor. “¿Qué se puede hacer si no hay dinero?” me dicen una y otra vez las personas que no están padeciendo los recortes, o bueno, sí los padecen pero en una escala insignificante.
Y tú te planteas cómo es posible que no haya dinero para cosas de primera necesidad pero se sigan “invirtiendo” 600 millones de Euros en tauromaquia, que si ya de por sí me parece una tradición espantosa, en los tiempos que corren no es en lo que deberíamos estar gastando.
¿A qué ayuda exactamente la amnistía fiscal?
¿11000 millones para la Iglesia que no se pueden tocar?, creo en Dios pero la iglesia va por un camino muy separado de lo que predica el Nuevo Testamento “El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo”.
A quien no haga pensar y sonreír de medio lado, mientras siente rabia, es de otro planeta.
http://perdidoeneldesierto.es/putos-zurdos/
Y, una noticia bonita:
http://www.ideal.es/granada/v/20111218/costa/cura-velez-repartido-necesitados-20111218.html
Como estamos en días especiales, es obligado compartir noticias con encanto. Así que os dejo una que parece un cuento de Navidad.
http://www.lavozdegalicia.es/vigo/2011/12/18/0003_201112V18C8991.htm
Existen, al menos, tres grupos de personas.
El primero está formado por quienes cuando se les presenta una oportunidad la cogen, y la exprimen, y se aferran a ella.
En esto podemos estar hablando de un puesto de trabajo; consiguen curro y da igual que sean tremendamente competentes porque por fin tienen una oportunidad laboral en una situación de crisis. El salario puede que no sea justo, que ni siquiera tengan estabilidad laboral, pero tienen trabajo e intentarán no perderlo por nada del mundo. No buscarán otra opción, se acomodarán, a lo sumo intentarán ascender, o que les hagan indefinidos, y si meten horas extras y no se las pagan, pues asumirán que es lo que hay, el resto del mundo está peor, así que tocará sonreír al jefe.
Pero son felices así. Y a fin de cuentas, eso es lo que se busca, cada cual lo consigue de un modo, pero esa es la meta.
También se puede aplicar a otros ámbitos como al sentimental. Conoces a alguien, y quizá no sientas mariposas, ni tirites cada vez que vibra el móvil. Pero tienes a alguien con quien compartir las fondues de chocolate, ir de viaje, alguien que te quiere, y que se preocupa por ti. Y tú, en realidad, también le quieres, ¿cómo no le vas a querer si es tremendamente bueno contigo? No, no has perdido el control, no has notado eso de subir a las nubes. Pero tienes a alguien que piensa en ti al acostarse, que te escribe cartas, y además es guapo y tu familia le adora. Y eres feliz, no mirarías a otro, ya tienes a tu hombre o mujer y se acabó.
El segundo grupo está formado por quienes buscan, y disfrutan de buscar. No son culo de mal asiento, sino que quieren encontrar exactamente la situación ideal, y quizá para ellos lo ideal sea exclusivamente buscar, siendo felices con cada nueva meta, cada nueva idea, cada nuevo sueño. No se aferrarán a un trabajo, sino que siempre estarán abiertos a lo que pueda llegar. No besarán a un chico, si no cumple los requisitos para ser el hombre de sus sueños. Y quieren apasionadamente, y se emocionan tontamente, y lloran de ilusión y de tristeza.Y tienen miedo, son personas miedosas, pero el miedo no les impide afrontar el cambio. Quieren con fuerza, y cuando quieren algo o a alguien luchan intensamente, y cuando lo tienen, no lo dejan escapar, y si no lo llegan a conseguir… sufren por la lucha invertida, pero tras el tiempo de duelo son capaces de ver un nuevo objetivo.
Hay días en los que te encuentras con fuerza de cambiar el mundo. Días en los que te adoras. Días en los que te sientes incapaz. Días en los que eres consciente de tus cualidades. Días en los que no te gustas nada.
No depende del tiempo, ni de la gente, ni de una enfermedad mental, no eres ciclotímico ni bipolar. Sencillamente eres humano.
Veía ese gráfico sobre la vida y sus dos formas, la línea recta o los máximos y mínimos.
Habrá quien disfrute de la línea recta, y si es un continuo máximo será fabuloso. Pero, en realidad, los máximos y mínimos tienen su gracia.
No sé si para ser tremendamente feliz, hay que saber lo que es estar horriblemente triste, pero cómo se distinguiría si no ese estado de clímax.
Día de cama, de películas, de fiebre.
Hoy me apetecía escribir un manual sobre cómo pasar la gripe con buen humor, pero acabo de ver unas fotos que me gustan y no quiero quitarles protagonismo, así que reduzco la actualización a ellas:
http://internacional.elpais.com/internacional/2011/10/15/album/1318675228_581822.html
Es bonito y ayuda a soñar.
Una canción para acompañar,
He descubierto un lugar en la ciudad que creo que merece que hable de él.
Me levanto cada mañana, leo la prensa, y pese a querer evitarlo, siempre topo con algo nuevo sobre crisis, paro, desahucios…
Luego salgo a la calle, y por algún motivo extraño tengo un radar especial con los mendigos, y yo diría que cada día se incorpora uno mas a la ciudad. En algunas ocasiones van bien vestidos, te das cuenta de que no son mendigos que han elegido su profesión; en realidad, hay gente que desde la locura o la cordura, ahí no me meto, decidieron vivir en la calle, pero esta gente no, se ve que no lo ha elegido porque entre otras cosas tienen un cartón en el que cuentan algo de su historia, o piden trabajo… Y es cierto, puede que sea teatro y la opción sencilla salir a poner la mano y a esperar a que caiga algo de algún bolsillo, pero yo no lo veo así, no me parece fácil tener 55 años, haber pasado la vida trabajando por ejemplo en la industria, y ahora encontrarte que tras dar varias vueltas con el CV bajo el brazo la opción que queda para pagar el agua del piso es sentarte con el cartón y esperar.
Sin embargo, yo estoy contenta. Estoy contenta porque he descubierto que existe un lugar en la ciudad en el que la gente que llega es acogida, en el que sin esperar nada a cambio se les ofrece una cama, un lugar al que recurrir si tienen un problema legal y no pueden pagar un abogado, un sitio en el que forman dando talleres, en el que intentan encontrarte trabajo, te buscan vivienda, con un servicio de integración social… Y eso es bonito. Sobretodo por la ilusión de quienes están allí.
He leído hoy algo, puede parecer ridículo y de hecho si que me ha resultado de primeras algo extravagante y poco útil, es más, he pensado “con todo lo que se puede hacer, lo que tienes en mente como proyecto solo persigue llamar la atención”. Pero después me he planteado qué hacia yo juzgando nada, es bonito, y es mágico, y en realidad ganas me darían de preparar un medio de transporte parecido y tirar para allá.
http://www.deia.com/2011/10/11/ocio-y-cultura/que-mundo/olentzero-hacia-africa-en-balsa
Cada vez que voy a Madrid paso por el Café Gijón con la ilusión de encontrarme con Arturo Pérez Reverte. Nunca coincido con él pero me doy el placer de tomar el batido de chocolate más rico que he probado en España.
Yo quería ser como APR, en primero de bachiller dije en casa, “voy a estudiar periodismo”, “¿y eso?” preguntó mi padre. “Quiero ser como Pérez Reverte, ir de enviada especial, recorrer mundo, escribir sobre ello, y coger ideas para luego inventar novelas inspiradas en otras culturas”.
La idea no fue bien bien aceptada en mi entorno, a excepción de por mi madre quien me dijo que si era lo que quería, adelante.
Recuerdo las palabra de mi tío, “Si haces periodismo, terminarás redactando la hoja parroquial, o con suerte la página de necrológicas del periódico local”. Esto levantó en mí la curiosidad, diariamente repasaba esta sección del periódico intentando entender por qué iba a acabar en ella.
Mi abuela, siempre clara y mirando por el futuro fue contundente ante mi proyecto ” Mira, en el periodismo, o tienes enchufes, o eres muy guapa, como las que salen en la tele, así que de estudiarlo morirás de hambre”.
